Lo que para mí significa la amistad


    En contraposición, lo que para mí no significa la amistad es no cuidarla, es deshecharla cada vez que te de la espalda. Cada vez que ante tus increíbles ojos suceda la dicha de sorprender a lo que tu esperabas. Para mí no significa amistad, el pisotear un corazón de amor, en la penumbra o abierto a todos. Es imposible la amistad permitiendo por tu parte un cristal atravesando tu pecho, mas sabiendo que clavará aún más cada vez que el tiempo pasé que es siempre.
 
    El mensaje de amistad queda claro. Pues para mí la amistad es algo muy fuerte y arraigado, es cuando recibes ayuda y bondad desde todos los flancos posibles de la persona contraria. Esto me ha sucedido muy pocas veces, pues por eso tengo pocos amigos. Castrado mi deseo de voluptuosidad.
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Mi llanto cautivo


   Yo de verdad no sé por qué lloro ni de lo cautivo de mi llanto. Es expresión sincera de mi más profundo sentimiento a tu indiferencia que acrecenta en mi pecho el dolor más intenso. Crispado ya comienzo y triste avanzo como rueda cuesta abajo que dirigida por el destino se aproxima al precipicio.
 
   Mi llanto hilarante para muchos de ustedes, destruye mi ser día a día. Aplanando mi esperanza y retorciendo mis entrañas. Lo deprimente de esta situación es que se solucionaría con un bello gesto. Cada día.
 
   De escapar tengo mi lomo abatido. Saco de la boca con el meñique desvencijado, intentando ilusionar a mis lágrimas de segundas que ya van a reverter, sin control. Es cautivo no solo porque a quién dirigidas van no nota su presencia. Es más nunca lo creería si de mi boca salieran. Algún momento daría para yo quieto pasaran unos años. Y poder explicar, cara a cara sin temor lo que siento desde tiempo.
 
   Ahora mismo no hay remedio mi llanto cautivo lo seguirá siendo.

Lo caótico y lo bonito (para Mayida).


          Lo bonito                              Lo caótico

 Elaborar tu destino para los dos           A una temprana edad,
incluyendo un aplauso por cada hecho.      me cautivó el deseo. Esperando
Saturando mi alegría desde la infancia.    a crecer me pasó el tiempo.
Acomodado en tu pecho el amor               Estancado prové morir,
me espera, excluyendo a la razón y         no tuve talento, seas bueno o malo
anulada sensación de crisis valedera.      nunca termina el sufrimiento.
 
 Solo veo que existe el pasado. Pero        Oscuro pasaje me tocó vivir
si yo voy de tu mano, extasiado            pues la muerte brillaba más
propongo un pacto a mi cerebro. Si         en el lejano de los cielos.
no piensas, te expongo. Y adelante            
suspirando, al sol de mis sentimientos.     Como si no existiera me tocaba
                                           camuflado sin traje, no era
 Conseguí para los dos el espacio          motivo de esperanza.
interior, pues lo bello fue el vivir           
dentro de mí, el momento más                Complicado, un hito llegar aquí
amargo. Cuando te atreves a vivir          sin tomar el camino elegido,
las posibilidades de salir victorioso son  es maquiavélico el pensar al revés
un éxito, que explota el más valeroso      pues un crudo destino aguardaba
de los hombres conocidos.                  bajo pies.
             
                                            Y es que si yo hubiera sabido
                                           que iba a morir, hubiera vivido.

Mi zahorí


    Lo que ahora me preocupa es un encuentro inalcanzable. Sacudiendo mi lastre y mi disciplina alentada, yo quieto. Y mi viejo zahorí adelantándose sobre mi cuerpo sentado. ¿Qué buscaba?. Un zahorí en un ámbito adecuado busca agua pero el contexto de mi pequeño es distinto. Éste era irreal, no tangible y por supuesto muy sabio, lo cual le servía para establecer contacto no ambigüo entre mi alma y mi cuerpo, algo inequívoco.

    Siempre he buscado de lo bueno lo mejor. Pero siempre he encontrado de lo bueno lo más solitario. Ésta no era la labor de mi zahorí. Creíble o no, el contacto que sacudía su péndulo que giraba sobre mi corazón, no se movía. Era absolutamente inmóvil, rotundo.

    Un día cercano a ti, mientras me apretabas la mano y tus ojos atentaban contra los míos dónde ya no cabían más sentimientos arropados y mientras mi cuerpo establecía un contacto directo con el paladar de tu piel. En ese momento la rama que voluntarioso conducía se rompió.