Mi mente puede sufrir


   Utilizando uno de los lados del espacio denoté que simplemente y con mera paciencia, se podía construir de pleno un punto de recuperación para el sufrir del corazón. Pero, ¿qué hbía de la mente?, mi mente era extremadamente compleja e insaturable. Procedía lamentablemente a hechos que ni una ilusión abordaba a un simple logro. Enloquecía puesto que no podía ser domada. Acaso le atribuía un concreto escenario dónde trabajar. Esculpía Santa madre iglesia bajo mis hombros.
 
   Tuve un discípulo que rumoreaba que nunca tendría el conocimiento de su mentor, lo decía a mis espaldas. Le ponía límites a su mente como si se tratara de una casa finita y cerrada con cupo para 6 personas. Yo al escuchar aquellas palabras en boca de la gente, pensé. Una noche, y a la luz de una vela mientras escribía mis palabras bellas, me preguntó. Maestro sabría usted decirme de dónde proviene esa llama, mirando fijamente el candor de la cera. Yo le contesté sí, y de soplo repentino soplé firmemente y apagando levemente pero con seguridad la llama de la vela, te lo diré amigo. Pero sólo si antes tú, me dices ahora mismo dónde se fue. Me contaba Lavand…
 
   Yo puntúo con diez al reír y tan solo uno al sufrir. Pero claro que mi mente puede sufrir porque además del dolor, la tristeza y la desilusión…la sabiduría. Entiendo y comprendo que la naturaleza es sabia pero nosotros no, de ningún modo. Apuesto rotundamente todo mi dolor a este lema. Susodicho que por siempre en mi alma prevalece.