Lo que sacas de mí…Miguel


Fue un día que pisé muy fuerte, tan fuerte como los últimos pasos que te funden a un objetivo primario. No conocía el destino o el futurible momento que debía vivir por instantes venideros. Y al salir…
 
Sellé un contrato de sentimientos, de los que son intangibles, sin firmas y sin tinta. Sin sangre, sin palabras, expresando un acuerdo. Además era un contrato unipersonal, pasivo y sin ruptura posible.
 
Allí estaré por siempre que tú estés, porque lo que sacas de mí…Miguel, no es visible al tacto, ni al olfato, ni a la vista, ni al oido, ni al gusto. Si no al sexto sentido posible…el sentido de la vida. Aquella que yo conozco y que deseo vivir, un sentido que concuerda solo conmigo y nadie más. Un halo de verdades cruzadas, de dulces y escuetos versos que reclaman la libertad de mis sentimientos y que empujan hasta el máximo placer, al sentirte cantar.
 
Ojalá nunca se extinga el sincero trato con tu sentir expresar.
 
A Miguel Poveda.
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