Inconsciente

         De pie con los brazos en jarra y la espalda arqueada levemente hacia atrás, me encontré frente a un bosque hermoso. Nunca sabré realmente que fue lo que me llamaba de aquella vegetación tan voluptuosa, y el hecho de acceder con tan firme paso. Aún así, me adentré.
 
         Las sensaciones que al principio mi cuerpo iba apreciando no coincidían en calidad ni volumen con ninguna otra que hubiera experimentado en toda mi vida. Presentía que iba a ser un viaje alucinante.
 
         Caminaba ya, una hora, a través del denso bosque y empezaba a notar como el sudor resbalada por mi blanca frente y alcanzaba uno de mis ojos, notando un escozor que no lograba aliviar. No conocía nada de lo que estaba observando, el gusto, la vista y el olfato casi nacían de nuevo para mí. De repente, mis piernas se hundían en el fango farragoso de una ciénaga que dificultaba paulatinamente mi escape, cada vez más hundido y con menos fuerzas para avanzar, absolutamente cubierto de barro, me caía y de rodillas avanzaba con la palma de mis manos absolutamente mojadas y sucias. Llegué hasta la base de un árbol y allí tumbado de espaldas pude apoyar mi lomo en la base de aquel tronco gigantesco. Estaba absorto y agotado, no tenía noción del tiempo que llevaba desde que me adentré en aquella aventura. Tampoco y aunque parezca ficción, tenía conocimiento de que hacía allí y porqué me interné en la frondosa flora de aquel lugar.
 
        Desperté. Mirando hacía un lado u otro, no lo recuerdo, contemplé que todo seguía igual,  y que todo aquello no había sido un sueño.  Intenté erguirme y mis piernas temblaban, estaba vacío de fuerzas, que contrarrestaban con mis ganas de explorar aquel lugar. Caminé con mis canillas tiritando y todo mi cuerpo resbalado por el barro y la suciedad cuando tropecé repentinamente con la cola de un animal salvaje, parecía escamoso y largo, pensé que era la serpiente más larga del mundo, comencé a seguir su rastro metro tras metro, camine lo que a mí me parecieron varios kilómetros deseando encontrar la cabeza de aquel animal tan extraño a la vez que temeroso. Cuando ya cansado iba a desistir en el intento por conocer el misterio de aquella larga cola, algo comenzó a escupir sobre mi cara un líquido transparente, ¡Dios! qué era aquello, cuando el vaho del agua permitió que mi vista se recuperase me di cuenta que no era otra cosa más que la serpiente infinita estaba atacándome, su estrategia era la de un ataque en círculo, así que comenzaba a escupir veneno en 360º para que así ningún enemigo pudiera hacerle daño. Viendo que era imposible combatir con aquel bicho sacado directamente de las profundidades del infierno, desistí y tomé rumbo hacia otra dirección.
 
        Ya había caminado a campo abierto varios kilómetros, me encontraba muy agotado, cuando de repente encontré un lago increíblemente bello, dónde nadaban hojas de un tallo exquisito, flotaban al lado maravillosas flores de colores y de vez en cuando el agua se estremecía y se ondulaba tras el salto glorioso de una rana, detrás del agua cristalina se podían observar decenas de peces pequeños que se movían de un lado a otros como guiados por unas fuerzas opuestas que nunca alcanzaban a colisionar. Me detuve varios segundos sólo para observar aquel impresionante y gigantesco paisaje. Pero estaba sediento, así que corrí exahusto hacia la orilla y clavé la cabeza en aquellas aguas, pertubando la paz que de ella se emanaba. Al levantar la cabeza observé un paisaje totalmente distinto, ¿había vivido una alucinación?, puesto que ahora observaba al fondo un gigante de hierro y alrededor de mí no había espesura, quedó todo como desértico, como si un fuego hubiera arrasado todo el campo alrededor del lago, quedé perplejo, fue aquel robot malvado que aún se movía de un lado a otro como si de un péndulo hipnotizante se tratara. Maldito robot. De nuevo tuve que huir.
 
        Agitando mis piernas con prontitud y virulencia alcancé un senda de piedras que no sabía hacia dónde me llevaría, pero lo que sí sabía es que aquello no era natural, alguien lo había colocado allí. Y por supuesto conduciría a algún lugar, peligroso, ¿misterioso o no?, el tiempo lo descubriría. Después de pocos minutos andando sobre el camino de baldosas se alzó ante mí un muro de dimensiones estratosféricas, no alcanzaba a ver el final, evaluando intuí que aquello no podría ser otra cosa que una fortaleza, un castillo de algún lugar perdido, dónde reinara algún tirano maldito. Encontré la puerta que me superaba en altura por doscientas veces mi cuerpo. Aporreé la puerta como lo haría el más fuerte de los arietes de guerra, pero nadie abría y menos aún la puerta se movía ante mis insistentes y forzudos golpes. Un grito gruñón y potente salió de detrás de aquellos muros asustándome tan súbitamente, que de nuevo, me incitó a correr como alma que lleva al diablo.
 
        Con el corazón palpitante me posé sobre las rodillas agazapado esperando un soplo de aire que pudiera alentarme la respiración y así calmar la fuerza contragolpeadora de mi sangre inundando cada rincón de mi cuerpo que intentaba llevar oxígeno a todas mis células. Cuando al poco tiempo recuperé parte de mi aliento, divisé una cueva a la que acudí con premura, sigilo y observador, puesto que aquella gruta podía contener muchos peligros, uno de ellos, ser la morada de un animal salvaje. Tras la inspección del lugar oscuro y frío no noté presencia de animal alguno, así que me refugié allí durante largo tiempo en la tarde. Tenía un mal presentimiento, el suelo estaba húmedo y parecía orín de algún mamífero que acostumbraba casi con total seguridad pasar las noches en aquel inhóspito lugar. No aguanté mucho más por temor a encontrarme cara a cara con algún peligro del que no pudiera escapar y salí cuando mis fuerzas volvieron a renacer.
 
        Después de caminar observando las maravillas de la naturaleza; posar mariposas en mi manos y oler flores luminiscentes (exagerando la expresión) casi incandescentes en su color, reflejarme en aguas cristalinas pertenecientes a los nacimientos de ríos que asemejan un hilillo de pudor esmeralda. Después de todo esto, llegué a un lugar extraño y absolutamente misterioso, me hacía dudar, me hacía retroceder y ante uno de mis pasos atrás choqué súbitamente con "algo". Al girarme, "¡Dios! que es esto" – grité. Alzaba ante mí un gigante, un ogro que quería capturarme, comencé a correr desesperadamente por el bosque con las últimas fuerzas que poseía. En una de mis miradas atrás para ver si aún me perseguía, pudiendo corroborar que sí lo hacía. Al girarme de nuevo al frente me estampé contra el pie de un segundo gigante, golpeé la boca en su rodilla y caí al suelo mareado y dolorido. Me capturó y me llevó a su mazmorra. Profundamente dormí.
 
        Al despertarme hoy. Comprendí.
 
        Yo tenía dos años, cuando mi madre y mi padre me llevaron al parque por primera vez. Había llovido y había mucho fango para mis cortas piernas. La serpiente no fue más que la manguera que regaba los jardines. Los charcos parecían lagos. Un cortacesped. La casa del guarda del parque, ¡qué fortaleza!. Con su caseta del perro, un pequinés.
 
        Viví una aventura que acabo en pesadilla hasta que mi madre logró calmarme en sus brazos y dormirme, para convertir aquella pesadilla en anécdota que hoy día os puedo contar a ustedes.
 
        Sólo pido una cosa. Mamá, convierte ahora de nuevo mi pesadilla en felicidad.
       
                                                                                                                                                                                                         Te quiero.

Anuncios

2 pensamientos en “Inconsciente

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s