Una hoja caduca

       Llega el invierno, sobresaliente época para el embrujo frío, y con él los trastornos y disciplinas que le ha  enseñado a la naturaleza para con nosotros y con ella misma. Siempre me encanta sucumbir ante las directrices que existen por orden tautológica, hablando por el azar. El ejemplo que pongo para demostrar la fuerza de la naturaleza ante mí, la de la hoja caduca (analogía a la vida).
 
        En la mayoría de los casos llega la primavera y crece, débil y delicada, y avanza su ciclo hasta que por un momento piensa que siempre será perenne, fuerte y extremadamente completa, que a lo largo del tiempo va visitando momentos ineludibles, cuya factura es sólo el silencioso futuro (no lo percibe). Pero de verdad la naturaleza lo sabe, no concreta pero lo sabe, que en el invierno próximo la hoja caerá, morirá. Y mediante una caída libre y extrema chocará contra el suelo estrepitosamente abandonando, no sin sufrir y luchar, al resto de su árbol.
 
        Sé que tengo fecha de caducidad, y aún estando en el mundo de los hombres, garantizo que pienso que seré como la hoja caduca de ese árbol de clima cálido. Horrible y  mala sensación si pienso lo contrario.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s