Incapacidad y sentir oculto


Los momentos más delicados que he podido vivir siendo conjunto con los más bonitos y curiosos por insólitos y privados, son los momentos de mi sentir oculto. Son instantes sufridos en el más profundo éxito de mis sentimientos para la satisfacción y para la desgracia de mi alma rota y reversa.

Con el tacto de tu piel fina y resvaladiza como el hielo que formado en agua tranquila se va creando, y al contrario, tu piel no traba mi lengua, permitiéndome sentir el paso de los poros que supuran la saliva de la que goza de nuevo mi lengua. Pero soy incapaz de transmitirtelo.

Mis fuerzas que aglutinan momentos del tahúr (de averías) para la baraja de tus sentimientos van mermándose y paulatinamente van decreciendo con el paso de los justos días que me acusan de ser el más ínclito personaje que nunca fui. Nadie comprende que lo que se ve no es el misterio, por desgracia para ustedes y suerte para mí.

De tres en tres voy alcanzando el final, último de cuatro a tres. Última terceta de cuatro. Voy apaciguando mis ansias por contar, por expresar, por desobecer a mi corazón. Trama de conductos invictos acusados causa con un hilarante-repulsivo esputo después de reunir todo lo malo que me hicieron sentir.

Incomunicado fielmente con todos. Nadie alcanza a conocerme. Sólo dos. Y… dos me quieren.

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Un mes


Ese es exactamente el tiempo que hace que no escribía en mi blog. Y también exactamente otro desde que los reyes asomaron con sus regalos para los ricos, y con desilusiones para los pobres.

Dentro de poco tiempo apenas ocho días. Otra efeméride. Esta vez un día santo. San Valentín.Y no es que esté en contra de los santos ni tampoco de los días. Y mucho menos de los días santos, pero este en particular es de mi agrado. Les explico porqué:

Acostumbrado al mundo del sexo, de lo social, de lo profesional, de las costumbres y rutinas. Harto de los momentos repetidos de un día. Cansado de esperar. Ahogado en un mundo dónde no hace falta cometer un delito para estar preso. Lo veo. Y habito en la única celda de la que poseo la llave y sus copias eternas para poder abrirla, y no la utilizo. Me quedo preso por siempre, aún viviendo libre. El amor.

Apartado todo lo anterior, posiblemente San Valentín lance un periodo de reflexión sobre el amor, cualquiera de ellos, y quizás ayúde a muchas personas. Tanto para darse cuenta de los amores rotos, o para reforzar otros amores que surgen nuevos. Yo. Tantas veces he querido. Pero sólo una me ha satisfecho.

El amor al amor, haciéndolo.