Mi dulce pecado


He pecado…te entrego todo mi amor, más que demasiado. Día a día, me tienes, me retienes y sin ti no sé vivir.

La caricia que imagino de tu pelo me lleva en sublime y extasiosa peregrinación hacia la felicidad, y qué decir de cuando tus dos ojos me miran, negros más negros que el intenso carbono vítreo, absorben el 100% de la luz para luego emitirla en mi corazón cuándo los veo dulces y amorosos en dirección a mí. No existe mayor momento de placer, ni besar tu labio que ya imagino es decir mucho, ni rociar tu piel con mi saliva resbalada con mi lengua, sí esa, tu piel blanca que Dios usa para maquillar la nieve, no hay nada que haga caer mis lágrimas con una sensación tan bonita que el recibir la luz de tus ojos, las únicas perlas negras que conozco. Únicas e inimaginables en el mundo. Tus ojos.

Es imposible decir lo que siento, no existe lenguaje para expresar los sentimientos y lo sabes. Por eso es tan difícil, pero tan sencillo, no hay que decir, sólo sentir. Y así lo siento. Tu amor y el mío juntos sin palabras (desde tan lejos), y lo noto tanto, tanto acaricia mi pecho. Mi vida. No hay lenguaje para esto, pero te lo intentaré acercar con algunas palabras, las siguientes:

“Cariño, no hay en el día segundo…cada segundo…que no piense en ti, que no eche de menos lo maravilloso que es estar a tu lado y contar contigo siempre, que no recorra un paso sin mi memoria maravillosa acordándose de tu silueta, que no sostenga un vaso de agua y se dibuje tu cara sobre ella, ondulándose, que no roce mis sábanas sin pensar que es tu piel de mango, que no coma una fresa mojada sin sentir tus labios. Cada segundo…deseo que tu pienses como yo lo hago, y lo contrario sería mi muerte. Que si llueve tu me cubras con tu velo blanco, que si hace sol tus ojos me protejan. Dormir a tu lado, jamás lo he pensado, ya basta morir con anhelar tus abrazos, cielo.”

Mi dulce pecado. Quiero sentirte cerca, muy cerca. Amarte. No me importa nada más que tu mirada y lo que detrás de ella expresas. No existen leyes, ni clases sociales ni edades, ni fronteras. Aquí estoy y por ti seguiré. Aquí traigo mi corazón en las manos. Te lo dejo para siempre.

Chi! Te chero! mucho mucho mucho mucho…más que eso. Men men men peke =).

La cuerda invisible de mis pertenencias


Salí caminando de mi casa, hace pocos días de aquello, llevaba recorrido unos viente minutos cuando de repente sentí que me tiraban hacía atrás, volví la cara y no noté presencia alguna ni humana ni animal, y mucho menos sobrenatural, aunque lo pensé ciertamente. No existía otro motivo posible. Seguí caminando, era unos de mis paseos habituales que cualquier tarde puedo dar, hacia algún lugar, en la búsqueda de la soledad interpretativa para compartir mi silencio con todos ustedes. Pasos más adelante, volví a sentir de nuevo, cómo algo sobre mí ejercía una tensión inoportuna, de nuevo me giré y no vi nada.

En mi silencio, no suelo hablar en voz alta cuando estoy solo. Muchos menos cuándo estoy solo y por la calle. Pues en mi silencio intento preguntar, buscar, encontrar, solapar y dotar de espacio a mi mente con ideas novedosas (para mí, por supuesto), que me hagan ver otras dimensiones, que aparquen unas cosas y tiren las otras, renovar mi mobiliario. Como haces en tu hogar, también las ideas como los muebles se quedan viejos, tanto en estética como en valor, se arruinan. No quiero tener una casa vieja, y mucho menos un mente con polillas, cubierta de agujeros dónde todo el mundo pueda ver que no valgo nada.

Acordé conmigo mismo, después de algunos minutos de reflexión, que aquello que me sacudía hacia atrás no era exactamente algo material, ni sólido ni líquido, no tenía competencias en lo humano ni en lo espectral. Era lógicamente, la cuerda invisible de mis pertenencias. Todo aquello que me pertenecía, me hacía volver. Aquí se engloban aspectos tan importantes como el amor, los sentimientos, la amistad, la televión plana, el ordenador, la estufa, el corazón, las raíces…

Siempre había pensando que grande es el mundo. Y porqué vuelvo siempre al mismo lugar. Porqué me da placer hacerlo. Porqué necesito llevar mis pasos hacia atrás cuando los di hacia delante desde el punto de partida. Las pertenencias. Y su cuerda invisible. Que a veces alguien logra cortar.

Pobre y feliz de él.

No hay realidad


Es una afirmación que diréis que no tiene sentido, salvo para los que algunas vez se habéis preguntado porqué vemos lo que vemos,  porqué sentimos los que sentimos, porque logramos lo que logramos…la respuesta es la que podéis ver en el título del post que tanto os ha cabreado antes. No hay realidad. Literalmente, sin miedo a equivocarme.

¿Por qué no hay realidad?. De hecho este pensamiento no es as de mi manga, es algo que muchos conocen, que otros tantos han deducido o de aquellos que han estudiado la mente. ¿No se habéis preguntado nunca… cual es mi realidad?. Y acaso, esa realidad no ha cambiado con el tiempo, con vuestra percepción, con el uso variable de vuestros sentidos y vuestro insconciente. La mente puede percibir imágenes sin verlas, puede crear estados placenteros sin físicamente realizarlos y análogamente lo contrario. Por lo tanto, deduzco que no hay realidad puesto que no puedo discenir que puede mi mente percibir y ser real, no sé siquiera si hay algo real en todo esto.

El otro día caminaba por la calle, dos días atrás me había roto el brazo, curiosamente sólo podía ver a gente con el brazo roto, cuando antes no veía ninguno, pero más aún pasaron por mi lado, según mi acompañante, una persona con la pierna rota, un hombre vestido en calzoncillos, un perro andando del revés y casi un avión a ras de suelo y no me di cuenta. Sólo iba mirando a las personas con un brazo roto. Con esto quiero decir que los locos ven a los locos, los amantes sólo ven a los amantes, los cornudos a cornudos y así sucesivamente en el tiempo y en el espacio de nuestra mente.

El estado de tu mente, la actitud con la vida y algunos aspectos más de nuestro insconciente, marcarán tu destino. Vive una vida elegida y no por azar. Piensa y deja vivir. ¡¡Vamos a por la felicidad!!.

Soy feliz. ¿Quieres estar conmigo?

Historia de un triste pensamiento


Triste mi pensamiento no me abandona. Es único e inevitable. Sólo un día. O para siempre.

Camino de manos abiertas para encontrar tu ilusión, cabalgo a expensas de una fractura en una de tus patas que sostiene mi galante montura. Confíame tus abrazos y sal a vivir, te espero.

Poco a poco mi llanto aflora y sólo tú puedes calmarlo. Felicidad necesito en mis venas mañana.

El vino sólo hace matar mi locura.

Estoy cotizando para disfrutar tu vejez. Maldito gobierno.

Mañana seré feliz, tus felicidades son…