Los números de 2012


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El nuevo Boeing 787 Dreamliner puede llevar unos 250 pasajeros. Este blog fue visto unas 1.100 veces en 2012. ¡¡Si éste fuera un Dreamliner, debería realizar 4 viajes aproximadamente para llevar a tanta gente!!. Ojalá este año sean muchos más viajes =) Muchas gracias a todos por estar ahí detrás.

Haz click para ver el reporte completo.

Somos nosotros


A pocos momentos del nuevo año 2013 he sido consciente, de una forma extraña pero clarividente, y he asumido la parte de culpa del porqué de la tristeza de estos días en la media de la población española. Y es que más que nunca, se ha demostrado que el ser humano es psicológico, de una manera empírica e irrefutable. ¿Por qué?.

Esta misma tarde me preguntaba, mientras me estaba duchando hace escasos minutos, porqué este año para mí la Navidad no había sido Navidad, no había tenido ninguna repercusión. Se me pasó el tiempo sin comer un mantecado o dar una felicitación de las fiestas a los conocidos. Y parándome a pensar, tampoco me las dieron a mí. Muy poca gente, el 1% puedo decir, me ha saludado por la calle y me ha contagiado el espíritu navideño. A quién pregunto, adolece del mismo dolor este año. Y es que no he visitado un belén, no he mirado “las luces”, ni he navegado por la nieve artificial…

Nosotros, era la palabra clave, después de rato pensando y pensando en un porqué, apareció nosotros. Y luego me vino todo lo demás, el trabajo, los desahucios, España…la crisis. Lo primero es una consecuencia de todo lo anterior. No. Nosotros. Y estas son las consecuencias de cada unos de nosotros.

Así que por favor, cuando lleguen a tu casa los familiares, abrázalos, alza la cabeza, disfruta de ti, de nosotros. Tómate las uvas (no guardes cuidado en atragantarte), y sal, sal a bailar a contagiar a la gente de tu espíritu positivo, y desea sobre todo que cada segundo que pase por tu vida no sirvas de premisa a consecuencias tan desafortunada como las anteriormente dicha. La tristeza de una nación.

Porque sin duda somos nosotros.

Feliz Navidad 2012


Cumplo un año más con vosotros. Ya son alrededor de 6000 visitas en el global del blog, puesto que antes estaba alojado en msn y ahora en wordpress, y todas sumadas hacen ese total. Para mí, es un orgullo que después de cinco años estemos aún aquí en este punto de encuentro, para mis seguidores y mis detractores, pues igual son si consigo que me lean.

Sólo quiero desearos Felices Fiestas acompañadas de una “NocheBuena” romántica y una Navidad cálida y hermosa para todos. Sí, hay gente triste, o alegre y deseosa. Para los primeros, todo mi cariño y afecto en un fuerte abrazo que dé consuelo efímero a tus lloros, pero para que levantes la mirada y comprendas la vida. Que no aprieta, sino que es vida. Y como es tuya tú mandas en ella. Sé feliz, aunque creas que no puedas. Para los segundos, todos han sabido sobreponerse a los duros golpes de los primeros, estos ya pronto lo harán, por lo que si veis personas del primer grupo, hacedlas ir con el vuestro.

¡¡Muchas gracias y un feroz abrazo a tod@s!!
Feliz Navidad

Franco, España ha muerto.


Y sí, España ha muerto. Pongo este título tan impactante porque siento, ante esta España, la impotencia que sentían mis antepasados frente a al dictadura franquista. Se preguntaréis qué hago escribiendo de política en mi blog si nunca jamás lo he hecho. Y lleváis toda la razón del mundo. Como sabéis, este blog no intenta inculcar ninguna idea de derechas o de izquierdas, ni mucho menos del centro, (si no es pa’ dentro), así que hoy tampoco vais a recibir de mi parte una opinión política por mucho que el país merezca una de éstas y bien dura.

Y viendo que como dice el título España ha muerto, así que mejor voy a hablar de mi otra España. La que recorre todas las vías y carreteras de mi patria, aquella España que no hace falta tiempo para visitarla, sino que ya es visitada a cada instante por mi corazón. La España que no se queda en España, la que emigra y vuelve, la que viene y después se va, esa España que yo sólo una vez tres días vi, y luego se fue a partir entre sollozos. Esa España amarrada y libre, con sus bosques y montañas, de cumbre nevada, con la gloria blanca en su pecho, y un centro de ríos de azúcar que desembocan en sus venas, haciéndola patria dulce y a veces empalagosa, pero preciosa, divina y filibustera, rancia con solera. Que a veces, y sólo a veces, se apiada de mí.

¡Oh España! que incluso me escribes por WhatsApp (por si alguno no sabía como se escribe), permite que un día… un día, te toque, y sobre tus mapas dibuje mi España, mi patria que son tus huesos, la que pienso cada día.

¡¡¡España de mis amores!!!

El amor es siempre amor


Antes de empezar la lectura y para efecto del propio lector, sugiero que reproduzca la canción que aparece en esta entrada -desde ya-, pues el ritmo, el sentimiento y los golpes de corazón (que son todos ustedes como al comienzo del blog indico) van encajando uno a uno en todas sus notas. Busca una lectura pausada, a tu ritmo para que puedas disfrutar. Y muchas gracias por estar aquí, ahora.

 

 

Amor, siempre recuerdo esta canción. Y no es porque tú estés conmigo ahora, pues jamás ya estarás a mi lado. Pero sí el amor, que no se me va. Que no se pierde entre mi pecho, o entre los ojos de otra mujer, en su boca. No alcanzo a comprender las lágrimas de cada noche y la alegría de su sonrisa. No alcanzo a entender ni a solucionar el toque mágico de tu pestañear, de tu silencio sonoro. Pues es sólo virtud de grandes corazones como el tuyo.

Son instantes delicados que necesito seguir cuidando, pues este amor que yo por ti siento, aún tanto tiempo sin verte, desde la distancia, lo considero hoy aún más amor. Cómo es posible que después de tanto llorar, reprobar y renegar de tus caricias, de tus abrazos y besos de rosas, de tu canción del despertar, de tus defectos. Hoy pueda decir que amor es siempre amor. Que cada vez que escucho esta canción, sigo viendo tus ojos como estatuas plantados ante mí, moviendo cada sin razón de mi corazón, como si estuvieras aquí conmigo, como el tiznado de aquellos tiempos que representaban otras alegrías, y mi cajón rojito no estaba enfermo como hoy lo está. De rojo fuego a triste apagado.

Hoy, no sé dónde estás. ¿Quién te acompaña? Si la frontera existe, nos veremos allí. Te acompañaré y volveré a besarte, porque ni en otro mundo y con otras formas, se podrá volatilizar nuestro amor, pues es más fuerte que la propia vida. No quedarán besos ni miradas en mis cenizas. Me llevaré todo lo nuestro conmigo, y cuando al pasar al otro lado me estés esperando, me fusionaré a ti, en el espíritu más bello que jamás haya el ser humano imaginado, pues como el amor, tú no perteneces a este mundo.

Eres, y es algo tan bonito, que siempre serás amor.

Cierra los ojos

Lo más bello…la mujer.


Lo siento por quién no pueda agarrar de la cintura a una dama, o por quién no pueda alardear de su mano agarrada. Hay quién no puede estrechar su pecho con el de una mujer siempre bella. Y yo por él, lo siento. También por aquel que no sabe decir palabras bonitas a su cara – siempre hablamos de la mujer- ni tampoco abordar momentos en su noble mirada. De verdad que lo siento.

 

No disfruto más en este mundo que de la compañía eterna de una mujer. Las féminas. Lo femenino es el punto de partida y el punto final de toda vida. Un pájaro que vuela suave, que recoge sus alas suave y las despliega suave. Hay personas que las aprietan, o que no las llegan a tocar. Por ellos, lo siento. De verás que tristemente lo siento.

 

Pues es la mujer la alfarera que hace al hombre. La que cuece y enriquece su barro. La que pule sus defectos, la que une sus roturas. La que da vida sobre vida. La mujer.

 

¡Oh caballero! que no has gozado de su presencia, de su calor y de su simpatía, considérate en los infiernos de la vida y permíteme decirte que lo siento. Pues son pocas veces las que gozo de una mujer, pero cuando una de ellas me lo permite y en mi amor considero, me limito a abrazar su cintura y besar sus labios hasta ver caer el cielo.

 

Después de este texto hay quién puede tacharme de mujeriego, pues ya lo hacen, nada más lejos de la realidad de lo que aquí expreso, por ti también lo siento. Pues hablo de una mujer, de la mujer. Preciosa.

 

Lo más bello.

 

Historias de feria (y II)


La feria, que no la de Sevilla sino la de Dos Hermanas, de mi pueblo es la feria por antonomasia, la que quiero y disfruto más que un niño con su nube de algodón o incluso más que un farolillo en la noche del alumbrao. Más historias no sé si pasan en ésta u otra feria, aunque aquí reflejadas van a quedar con la misma gracia que en su día pasaron, y si así no fueron aquí alegres se volvieron.

 

No corría ni una ligera brisa,

llegamos al reá

el miércoles con risa, pero

qué oscuro y qué banda más reiterá.

Comí pescao frito rebosao en harina

o en albero marinero,

jarra de rebujito, cubertería fina

y vasitos de la escuela de Botero.

Tres llegan y dos se van,

el Deivi y el chocaespejo.

Siendo uno un Don Juan

traío directamente del Saussejo.

A mí prima mucho vi,

y le pedí prestao unas copitas.

Muchos bailes de colibrí

con sinceras miraítas.

Resumo pa que no sea tan tedioso,

imagínense a la morena andalusa

que se te cruza pa tu goso,

¡qué sorpresa y qué excusa!

Tu mano ahí detrás abarca,

baila baila tanto,

yo antes te dejé mi marca

en duro y blanco canto.

El domingo me dejó nostalgia,

pues ya partiste para tierras extrañas.

Pero tras esfuerzo de dolalgial,

le dije adió a la feria con deseos y añoranzas.

Pero yo no tiré rebujito

sino que fue mi cuidadora,

que tras golpes de codito

nos dejaba a ambos un dulce aroma

que guardo en el cajón rojito.

Tanto en tan poco, mérito de la señora.

     Un fuerte y sincero abrazo, a todos los aquí presentes y los no presentes, pues estéis o no en estas líneas no es lo importante, pues esto sólo es un extracto para graciear un poco con ustedes, si no que estáis en mi corazón como siempre os llevo. Gracias a todos y cada uno de los que vi, sentí y disfruté en esta feria de Dos Hermanas 2012 (de interés turístico nacional) y que me hicieron ver  que cualquier problema debe estar bajo una inmensa sonrisa, en compañía de todos ustedes.

Historias de feria


Ésta es de las primeras veces, si no la primera, que disfruto al máximo de la feria de Sevilla. Y en calidad de interviniente casi al 90% de todos sus días y casi todas sus horas hábiles, os voy a escribir con un poco de graciejo sevillano y otro poco de ironía sobre nuestra feria, concretamente sobre ésta del 2012:

Comienza to ante de empezá,

pero sin domingo no hay lune.

De rodilla tuve que rezá

pa que mi chaqueta no se esfume.

Nunca tuve luce

y menos las voy a buscá,

las niñas se dan de bruce

pa hacé la espantá.

En Sevilla no hay macho galante ni guapo

pero morenas una jartá

más guapas que to esas

que rehusan de los de atrás.

Metres y metros

que a poco se atrancaban

la gente como espectros,

por las calles furulaban.

Llevo una feria de amores,

amigos y reencuentros.

No te regalé flores

pero sí sentimientos.

No pudiste apreciarlo,

por no entendé de amó

morena de mi corazón.

El alma me dolía,

la alegría alergia me tapaba la boca,

deambulando por el real moría

mi cabeza se volvía loca.

“Come tortilla gollipona y disfruta”,

gracias al  hombre con corbata y bigote al viento

que me dijo, “¡Esputa!”,

haciéndole caso recuperé el aliento.

Bailé con niña salerosa, que no sosa,

sevillanas en la muchedumbre,

también con mi prima hermosa

y su gente de cumbre.

Ya estoy casi al fin,

de esta ristra de locura

concretando este sin fin

de locas y caradura.

Conclusión de la feria,

perdí lo que creía ganao

conocí gente seria,

y el fuego fue apagao.

“Y cuando vuelva a Sevilla en primavera, me embriagaré de jazmines y azahares… o manzanilla sanluqueña. Me enamoraré de una niña de Triana… pero renacerá en mi alma la alegría cuando vuelva…”

Javier Losada,  Feria de Sevilla 2012 .

Sevillanita


No se trata de una sevillana muy pequeña, ni tampoco de bailarla agachados. El título más bien podría haber sido, Sevillana.

Nunca he escrito nada en mi blog para Sevilla. Y eso quiero remediarlo…

Es hermosa, y siempre de ella tengo en mi memoria un aroma breve, una fragancia que me aviva y me adormece, como le hace la flor a las especies. Me atrae desde la lejanía. Su olor es más que material, su skyline, su silueta es precisa e inmutable por el tiempo. ¿Desde cuánto hace que te conozco y te adoro?.

Recorriendo su centro no puedo más que ver e imaginar su asombrosa columna de arte, de significado propio, de anhelos, de imperfecciones. Nadando en sus puentes disfruto de la mirada hacia el cielo, si alzo mi vista a lo más alto, allí y sólo allí se ven dos soles o dos lunas que te llenan y que te llevan a la locura. Y del puente más famoso de toda ella, con su recta perfecta inclinada, caes a la locura de sus labios rojos anaranjados. Si tienes la suerte de poder llegar hasta allí, ¡ahí te come mi reina!.

No tiene un río sino dos. Que cuando fluyen fuerte, me matan. Pero cuando delicadamente se precipitan por sus cuencas, preciosos, los miro y me rebozan de felicidad. Con mi dedo gordo los puedo tocar, acariciando con el resto de mi mano el intenso negro de su telar, que acompaña como en dulce desfile al viento, cuando sopla leve de mis labios.

Te acoge en la palma de sus manos y a veces puedes sentir que te abraza, depende como quieras tú que lo haga lo hace. Yo así lo siento. A veces incluso que te besa, que te arraiga. Yo soy su amigo, pero para mí ella es más que eso. Sus fuentes, sus calles, sus plazas, su ricura, su quietud y su cariño…

Sevillana.

Sólo deseo besar tu final. Aunque ya sé que no lo conseguiré, pero con la ilusión del primer día, soñaré cada momento con besar tu cielo, cómo desde pequeño anhelo tocar la luna, siendo más cruel aún pues he podido sentir tus labios tan cerca que me besó tu aliento.

El remedio, del que al principio hablaba, llegará otro día, porque aún no he escrito nada en mi blog dedicado a Sevilla.

The Walking Dead


Iban caminando al tiempo que arrastraban los pies. Su espalda caía lacia pasando por los hombros y terminando en la punta de sus dedos, resbalaban sus babas goteando en la comisura de sus uñas totalmente rotas y descuidadas. El color de sus caras era pálido, blanquecino. Sus ojos abiertos no tenían posición en la mirada, diría que era como perdida en un derrame interno, en una hemorragia viva.

Pasaban por mi lado rozándome, me ponían el vello de punta, yo los miraba asustado y contrariado. Y me decía, – ayer, ese chico estaba caminando normal, y esa chica, y hoy… Acongojado seguía mirando el mundo de mi en derredor. Me pausé e intenté respirar. No tenía armas con qué defenderme, mi cabeza parecía asumida por un sortilegio y mi cuerpo en esos momentos no poseía valor alguno, mentira, para ellos sí, todo carne al igual que mi cerebro.

Caminé en cuclillas como pude durante mucho tiempo para no ser descubierto. A veces me divisaban, pero estos seguían su camino como si en sus miradas yo nunca hubiera morado. Llegué a cierto punto que me sentía ignorado, vivía a mis anchas, solo, sin preocupaciones, en mi escondrijo, me había llevado años construyéndolo, luchando por él, defendiéndolo de todo y todos. Pero cuando ya lo tenía y después del tiempo pasado, perdía todo su valor.

Decidí acercarme a ellos. La especie de moda, la mayoritaria, la ajena. Mientras derrochaban sus pasos inertes hacia ningún lugar, yo les perseguía, intentaba llamar su atención, lo que me hacía corroborar una y otra vez que realmente estaban muertos, que no disponían de fuerzas conscientes para sus movimientos torpes y surcadores. Pero nunca podía alcanzarlos, me sentía impotente, asaltado por el desdén dichoso de un maldito.

Decidí acabar con mi vida, me acerqué con todas mis fuerzas a aquel caminante que echaba tanto de menos. Le asalté, y él a mí de forma recíproca. Y con los ojos cerrados esperando ser devorado, le dije – “amigo, hoy me dejo en tus brazos para que el destino se apiade de mí”. Cuando me pensé muerto, mi gran amigo habló – “gracias. Gracias por encontrarme. Y darme este abrazo sin prejuicios ni temor a perder la vida.” Yo, con lágrimas en los ojos -“¿pero puedes hablar?”. Contestó, “Sí y ¡tú también, qué alegría!”.

Me dijo que llevaba años intentando alcanzarme. Él, estaba refugiado en su fuerte, me veía todos los días pero no podía acercarse. Me dijo también, que me veía completamente perdido, caminando fuera de mí, adormecido, blanco, con sangre en los ojos. Que quería ir a ayudarme pero no podía, a lo que yo le expliqué lo que hoy os he contado a ustedes.

PD: Sé que hay periodos en los que nuestra mente nos ausenta del resto. Pero no os permitáis ser un zombie para vuestros seres queridos. Deseo realmente que lo consigáis.

Muchas gracias.