La cuerda invisible de mis pertenencias


Salí caminando de mi casa, hace pocos días de aquello, llevaba recorrido unos viente minutos cuando de repente sentí que me tiraban hacía atrás, volví la cara y no noté presencia alguna ni humana ni animal, y mucho menos sobrenatural, aunque lo pensé ciertamente. No existía otro motivo posible. Seguí caminando, era unos de mis paseos habituales que cualquier tarde puedo dar, hacia algún lugar, en la búsqueda de la soledad interpretativa para compartir mi silencio con todos ustedes. Pasos más adelante, volví a sentir de nuevo, cómo algo sobre mí ejercía una tensión inoportuna, de nuevo me giré y no vi nada.

En mi silencio, no suelo hablar en voz alta cuando estoy solo. Muchos menos cuándo estoy solo y por la calle. Pues en mi silencio intento preguntar, buscar, encontrar, solapar y dotar de espacio a mi mente con ideas novedosas (para mí, por supuesto), que me hagan ver otras dimensiones, que aparquen unas cosas y tiren las otras, renovar mi mobiliario. Como haces en tu hogar, también las ideas como los muebles se quedan viejos, tanto en estética como en valor, se arruinan. No quiero tener una casa vieja, y mucho menos un mente con polillas, cubierta de agujeros dónde todo el mundo pueda ver que no valgo nada.

Acordé conmigo mismo, después de algunos minutos de reflexión, que aquello que me sacudía hacia atrás no era exactamente algo material, ni sólido ni líquido, no tenía competencias en lo humano ni en lo espectral. Era lógicamente, la cuerda invisible de mis pertenencias. Todo aquello que me pertenecía, me hacía volver. Aquí se engloban aspectos tan importantes como el amor, los sentimientos, la amistad, la televión plana, el ordenador, la estufa, el corazón, las raíces…

Siempre había pensando que grande es el mundo. Y porqué vuelvo siempre al mismo lugar. Porqué me da placer hacerlo. Porqué necesito llevar mis pasos hacia atrás cuando los di hacia delante desde el punto de partida. Las pertenencias. Y su cuerda invisible. Que a veces alguien logra cortar.

Pobre y feliz de él.